lunes, 4 de julio de 2011

DÉCIMO NOVENA ENTRADA






He llegado a acostumbrarme tanto a su voz y a su aliento que, en las circunstancias de más honda melancolía, no volví a sentirme solo, de noche, y luego al rayar el día.



Incluso las veces, en que por tomar otras veredas, adquirí el compromiso de tener que desbrozar malezas de otras espesuras, ella jamás hizo ademán de tenérmelo en cuenta. Y eso porque siempre gocé de su compañía, de noche, y luego al rayar el día.



Cuando algunas madrugadas me da por imaginar y ella lo observa por encima de mi hombro, me dice que le gusta lo que escribo pero que prefiere cuando le dije, sin apenar mover los labios, que jamás me iría de su lado, de su café y su barrio.




.
El Búho

2 comentarios:

  1. Quiero decir tantas cosas cuando te leo, que me aturullo, y acabo con eso tan simple de que... me ha encantado. Pero esta vez creo que debo decirte algo más.
    Puedo empezar diciendo que por esa manera tan sutil de asomarse a la soledad, si yo llevase sombrero (que por cierto me gustan, pero no me atrevo) me descubriría ante usted. Puedo continuar con eso de que es un placer que con tan pocas palabras se pueda decir tanto, palabras que conmueven por su sensibilidad, por su genialidad y, sobre todo porque siempre están donde deben estar.

    Palabras que hacen desear por un momento llamarse Soledad.

    Tendré que ponerle de deberes, al chico que tengo a mi lado, que lo lea a usted de vez en cuando.

    Zhivago, ¿sabes una cosa?... ¡me ha encantado!

    ResponderSuprimir
  2. He llegado a tu blog a través de Malena, "Nacida en África", y me han encantado yus palabras y tus canciones.
    Un placer conocerte, me quedo por aquí para seguir conociéndote un poco más.

    ResponderSuprimir