miércoles, 23 de marzo de 2016


UN REGALO DE PEDIDA

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Cuentan que cuando Edward Elgar se prometió, en vez de regalarle una pulsera a su amada o decirle te quiero al oído en voz muy baja, le compuso este precioso Saludo de amor. La verdad es que, de ser mujer, yo también hubiera preferido el último de los tres.

La filarmónica toca este Saludo en ese maravilloso auditorio cercano a Berlín que es el Teatro del Bosque. De noche, con lluvia o con estrellas, que igual da - a mí me gusta más con paraguas porque al tener las manos ocupadas, muchos aplauden moviéndolos o haciéndolos girar - los berlineses, con un respeto imponente, escuchan sentados o cómodamente echados sobre esa parte del césped que existe bajo las gradas. 

Desde luego, nunca vi un lugar mejor para disfrutar con la música, y jamás un Saludo de amor tan bonito y tan bien escuchado.


Buenas noches y que ustedes lo escuchen bien. Y si quieren ampliar la pantalla, mejor que mejor.



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