jueves, 15 de diciembre de 2016




ALOHA OE

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La palabra amor tiene su fuerza y misterio, en que no conoce fronteras, ni tiempo en el universo. Aparece cuando no te lo esperas y si lo esperas, te da la vuelta y entonces es él el que espera.

En Hawai, donde algunos creyeron que se hallaba la tierra prometida, mientras otros afirman que fue el lugar donde estuvo el paraíso, la palabra Aloha es un concepto mayor pues nada escapa a su embrujo. En esas tierras, la palabra Aloha todo lo absorbe pues no solo significa, Hola y Adiós o Aprecio y Amor, sino que además es una forma de vida, un modo de sentir y hasta de acoger a las almas gemelas a cuyo amparo acuden ellas.

Sucedió que una reina de esas tierras, hace ya muchos años, como no tenían guarderías que inaugurar ni museos que visitar, las tardes las dedicaba a pulsar su ukelele componiendo canciones. De esa forma compuso este Aloha Oe inspirándose en los amores que una hawaiana tuvo con un marino noruego cuyo barco había fondeado junto a las islas.

Como el poli bueno tiene su poli malo, el amor tiene también un compañero de nombre parecido y al que solo ve cuando él ya se ha ido. Esa tarde, la de la partida, la lluvia alejaba orgullosa las nubes de los acantilados llevándolas hacia la arboleda, mientras sonaba la más triste y hermosa canción de amor que jamás se oyó nunca en aquellas islas.



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