jueves, 22 de diciembre de 2016




NAVEGANDO

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Atardecía cuando me invitó a dar una vuelta en su barquito.

- Pero, mujer, si yo no sé nada de marinería...
- Eso no importa, tú déjate llevar - me dijo - confía en mí, verás como hasta los colores te parecerán de otro confín.


Y me parecieron, y me dijo cosas que no imaginé ni que tampoco olvidaría. Recuerdo que la mar estaba preciosa, la brisa entre fresca y salada, y sus ojos me miraron quietos cuando el sol se desmayaba.

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