jueves, 26 de octubre de 2017



AÚN NO SABÍA SI ERA EL ADIÓS

Una tarde, ante dos tazas de café, ella me dijo entre triste y apenada.

- ¿Sabes? Nunca habrá una persona tan importante en mi vida como aquella que me hizo sentir que podía volar. Por eso ahora no me importa que la pueda odiar, que me sea indiferente o que la eche de menos porque lo que queda en mí es su recuerdo.

Solo y nada menos que eso, de nada valen las palabras, solamente el recuerdo porque eso ya nadie me lo podrá quitar.








domingo, 8 de octubre de 2017




NO SÉ SI ATREVERME 



Atreverme a decirte que es contigo con quien me apetece tomarme ese café. Ese café calentito cuando, minutos antes, te he visto por el ventanal caminando muy aprisa como si temieras llegar tarde a nuestra cita. Me pareciste tan preciosa con tu gabardina, con el pelo revuelto por la ventolera y ese bolso que siempre llevas cruzado como te da la gana, de cualquier manera.

Atreverme a decirte que es contigo con quien prefiero charlar todos los días. Charlar hasta que la tarde se vaya, se enciendan las farolas y se libere de tus ojos esa preciosa mirada.

Atreverme a decirte que cuando al regresar me has cogido del brazo, he vuelto a notar ese escalofrío que hacía tanto tiempo que no había sentido. Quizás porque desde entonces, se quedó enredado en el olvido de aquel amor que vivimos.

Atreverme a decirte que ahora todo es diferente, aunque mi mano sobre tu vientre me siga pareciendo lo mejor de siempre. De siempre porque es ahora cuando más y mejor te recuerdo, sin prisas y sin atropellos ¿Ves cómo a decírtelo ahora sí que me atrevo? Y es que ninguno nos dimos cuenta de que nos quedaba por vivir, de todo, lo más bello.



    

jueves, 5 de octubre de 2017





A PUNTO ESTUVE DE MATAR UN DRAGÓN


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Nada más llegar a París, deshice la maleta en la habitación que había alquilado para acabar, de una vez, la novela que andaba escribiendo. Hacía esa agradable temperatura de ni frío ni calor, con que suelen deleitarnos los otoños. 

Una vez colgada la ropa en el armario, bajé al café de la esquina a tomarme un cortado. Nada más entrar, me sorprendió la figura de una bella mujer, elegantemente vestida de negro, y que charlaba con el camarero haciendo acopio de una gran simpatía. La miré como si le fuese a decir ¡hola! y a punto estuvo de contestarme como si en realidad se lo hubiera dicho.Igual se lo dije, esta memoria...

Por la tarde, mientras me estaba fumando un cigarrillo asomado al balcón, observé en el edificio de enfrente que en una de las ventanas, una mujer gesticulaba con las manos como si hablara o discutiera con alguien cuando de repente se puso a hipar y a llorar de puro desconsuelo. Me fijé un poco más y...¡pero si es la mujer del café!

Entonces me aparté de allí ocultándome tras las cortinas, pero extrañándome cómo una mujer, unas horas antes tan alegre, podía haber caído en semejante estado de tristeza en tan corto espacio de tiempo ¿Pero quién será la otra persona que desde aquí no la puedo ver? ¿es un hombre o sera otra mujer?

De pronto apareció un hombre en el centro de la habitación y ella se echó en sus brazos llorando desconsoladamente pero, sin embargo, él la repudió ¿Será  cretino? Pero lo peor no fue eso sino que sus hombros temblaban sin control hasta desembocar en más lloros.

Al día siguiente al bajar de nuevo al Café, en el rincón que hacía la barra al doblar, allí estaba otra vez ella pero ahora charlando animadamente con... ¡el individuo de las discusiones y los lloros! pero hablando  como si no hubiera ocurrido nada. En ese momento sentí deseos de implicarme en el problema y decirle cuatro cosas a aquel desgraciado, pero la voz del entendimiento me hizo ser muy comedido.

Volví a mirarla como si le dijera ¡Hola! ¿qué tal estás? y esta vez ella me sonrió haciendo un gesto como respondiendo a mi saludo. En seguida terminaron su bebida y se marcharon tomándola él por la cintura y saludando ella a todos los que en ese momento nos encontrábamos en el café, es decir, el camarero y yo.

- ¿Qué mujer tan agradable, no? - le dije
- Ya lo creo - me contestó - y de lo más alegre.
- Claro que a veces puede que la procesión vaya por dentro - quise cortar yo tanta euforia - De todas formas es bellísima ¿la conoce? ¿cómo se llama?
- Anda, pues claro que la nonozco ¿Es que no la ha reconocido? Es Danielle Durant, la actriz de teatro. Dentro de unos días estrena.
- Ah.






lunes, 2 de octubre de 2017

LA DISTANCIA Y LA PERSPECTIVA

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- Agáchate un poquito, anda.
- Pero si me acerco tanto, no podré verte bien.
- Pero me darás un besito.
- Pero no podré verte bien.
- Pero sentirás mis latidos.
- Pero no podré verte bien.
- ¡Pero si me ves todos los días!
- Pero es que esta tarde estás más que bonita.



miércoles, 30 de agosto de 2017



LA TERNURA
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Si alguna vez, los lingüistas de todo el mundo tuvieran que reunirse para definir la ternura, jamás llegarían a aproximarse, ni por asomo, a la que esta fotografía provoca.





martes, 29 de agosto de 2017

ESCUCHITAS DE UNA MUJER

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Fue ante una taza de café cuando, en una tarde desvaída, de árboles pelados y un viento por los callejones gritando, ella le dijo... 

- ¿Sabes? Si es ese el adiós, no habrá nunca nadie tan importante en mi vida como tú. Ya no importará que te odie, te eche de menos o te haya olvidado, pues siempre me quedará tu recuerdo. De nada valdrán las palabras, solamente el recuerdo. Ese recuerdo que ya nadie me podrá quitar, porque fuiste tú la única persona que hizo que yo sintiera que podía volar.

domingo, 20 de agosto de 2017




TAN JÓVENES

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Cuando aparecieron los primeros nubarrones de aquel tirarse al vacío de lo desconocido, creyeron darse cuenta de que el amor es tan bonito pero por lo jóvenes que eran entonces.

Sin embargo, sumidos ahora en el centro del ojo del huracán, maldecían esa especial sensatez que dicen que da la madurez, que da la experiencia, pero tan alejada del candor y lo espontáneo, ahora que notaban que la vida los separaba de cuajo.

Pero cuando pasó la tormenta, comprobaron que sus jóvenes sentimientos, sin ellos saberlo, habían deambulado juntos por esos mundos.  








SI ALGUNA VEZ VAS A LA FERIA DEL NORTE

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Hay que ver el follón que se armó, y en algunos reductos todavía se sigue armando, con lo de que a Robert Alman Zimmerman, le dieran el Premio Nobel de Literatura.

Pero... ¿tanta gente leyó su obra? ¿o solo se saben eso de que la respuesta viene soplando en el viento? Yo creo que algo de poesía sí que llevaría Bob Dylan en su alma cuando, lleno de admiración, hace ya muchos años, cambió su apellido por el nombre del poeta Dylan Thomas, un galés que manejaba sus versos con palabras que rebotaban unas con otras, agrestes y ásperas, pero diferentes a todo lo que hasta ese momento había leído. Creo que eso fue lo que le cautivó.

A Dylan Thomas el éxito le llegó en vida apreciándolo en las pausas que el alcohol le permitía para imaginar y explayarse. Hasta que un día, a los 39 años, llamó a su puerta un delírium trémens que lo cogió de la mano y se lo llevó para nunca más volver.

Hoy a la gente le extraña que al admirador de Dylan Thomas le hayan dado un premio ¿Pero es que acaso Dylan no canta mejor que cantaba Dylan? Pues hay quien dice que no, que a Thomas había que escucharlo cuando iba a tomarse, allá en su Gales natal, unas pintas de cerveza en los tabernacos del puerto.

Un día, leyendo uno de sus poemas, le vino una idea para escribir una canción.

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Si alguna vez vas por esa feria, dale recuerdos a una chica que fue mi verdadero amor. 
Si vas cuando el viento golpea fuerte en la frontera, asegúrate de que lleva un abrigo cálido que la proteja. 
Dime si sigue llevando esos cabellos que le llegaban hasta los hombros, es así como la recuerdo. 
Muchas veces me he preguntado si se acordará de mí aunque sea un poco, pues lo he rogado en la claridad del día, en la oscuridad de la noche. 





FLASHBACK

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Escúchame amigo, si alguna vez vas por la feria, dime si sigue teniendo aquel pelo tan bonito que le caía sobre los hombros, cuéntame si conserva aún esa preciosa risa que le daba cuando El Látigo, aquella atracción de la feria, giraba rápido en la curva y la echaba contra mí, y dime si sus ojos siguen mirando como tú no sabes cómo miraban antes.

Si es así, cuando te cruces sin que ella lo advierta, tírale un beso que le roce la mejilla porque estoy seguro que va a notarlo, aunque sea levemente, aunque sea algo súbito que le traiga un lejano recuerdo pero sin saber de dónde le vino y cómo.

Si vas por la feria, amigo, cómprale una varita de algodón para que se le pegue en los labios y en aquella naricilla que tenía porque es así como la recuerdo.

Sube con ella en los coches de choque, pero no la achuches mucho que era muy frágil, ni te acerques tanto porque te pasará como a mí, que te embrujarán sus ojos.

Si vas por la feria, amigo mío, dile bajito para que nadie se entere, que quién me iba a decir a mí que cuando escuchara esta canción, me acordaría de ella cuando, juntos, veíamos los fuegos artificiales desde la gran balaustrada del Paseo. 

Si vas por la feria, amigo, dile que la sigo queriendo aunque solo sea... aunque solo sea más que un poquito.








EL AMOR A PRIMERA VISTA

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El amor a primera vista solo está a mirada y media de distancia, y en las frías noches de invierno, a un abrazo de Fahrenheit.

El amor a primera vista es de todos el más sincero, por ir a pecho descubierto, por no saber de intereses ni conocimientos, y por no existir esos... ¿oye, tú de quién eres? 

El amor a primera vista es el de actitud más entera y el de la pasión más loca, por el regusto que deja en tus labios el mar de su boca.

Pero lo mejor del amor a primera vista, es saber que ha sido cosa de dos y que jamás lo será de uno, aunque la eternidad siga siendo eso que nunca llega a entenderse.




jueves, 10 de agosto de 2017




A VECES ME DA POR PENSAR

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Cuando a mitad de la tarde cavilo meciéndome en este balancín de cáñamo y lino, llego a la conclusión de que, justo aquí, puede comenzar una nueva vida.

Una vida mejor, una vida diferente de donde se desgajaron obligaciones, pero que se envuelve en el permanente deseo de permanecer al lado de esa persona que quieres.

Me gusta pensar en la placidez de la tarde dorada que entra por tu ventana para que la invites a un café. Sueños de amores perdidos que se fueron en aquella insulsa temporada para reaparecer en otoño con su rebequita abrochada. 

Literaturas mal leídas pero comprendidas, tras este adagio que encandila, el regusto del café, un paseo, añoranza con la madrugada vencida y el bienestar de la palabra amiga.

El futuro es lindo, me contó un espadachín argentino que sableaba al aire con decisión pero con poco tino. 

Así que... déjate llevar, no te impongas nada, pero observa y mira, lee cuando te apetezca, escucha a la música, ama y no intentes averiguar tu destino, pero tómate de vez en cuando, una copa del mejor de los vinos.





miércoles, 9 de agosto de 2017




CANCIÓN A LA LUNA 

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Esta canción A la luna, que por cierto me entusiasma, es la más conocida de la ópera Rusalka de Antonín Dvorak. En ella, Anna Netrebko nos ofrece todo el poder de su maravillosa voz.

La palabra Rusalka significa mujer encantada, algo así como una nereida o una sirena. En esta canción, Rusalka le pregunta a la luna que dónde se halla ese hombre que desde hace ya tiempo, no para de beberse por él, todos los vientos.

Maravilloso espectáculo en el incomparable Teatro del Bosque de Berlín. Llévese a quien de verdad quiere que encima es al aire libre.

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Luna, que con tu luz lo iluminas todo
bañando con tu mirada el hogar de los hombres.
dime dónde se encuentra mi amor!

Dile, luna plateada,
que es mi brazo quien lo estrecha,
para que se acuerde de mí.


Pd. Con cascos, volumen y la pantalla ampliada se disfruta mejor.





domingo, 6 de agosto de 2017

COSAS QUE SIEMPRE OCURREN EN LAS PELIS DEL TÍO SAM

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1.- ¿Por qué en una peli de usa, toda la familia se levanta a la misma hora, y desayunan todos juntos ya vestidos y repeinados? ¿Pero cuántos cuartos de baño tienen, por Dios? Y encima la mesa ya la tienen preparada y atiborrada de tostadas, jarras de zumo de naranja, toda clase de bollos y mermeladas e incluso hay alguien que está leyendo el periódico ¿pero a qué hora se levanta el chico ese de la bici que les tira el periódico debajo del porche, Virgen Santísima? Y en ese momento baja el gilipollas del padre - porque es que hay que ver la mesa - a toda velocidad porque ya llega tarde, le pellizca la tostada a su mujer y le dice...

- Hoy tengo mucha prisa, querida, he quedado con el Sr. Penderton para discutir los presupuestos - ¿Es o no es gilipollas, vamos a ver?

2.- ¿Por qué cuando en una peli se produce una trepidante persecución de coches, a los pocos segundos aparece por una esquina un atestado carro de fruta del que luego no va a quedar ni una chirimoya sana?

3.- ¿Por qué después de una excitante y gozosa noche de amor, la chica aparece apañándose las sábanas, por encima de las tetas, con un recato que ya lo quisiera para sí mi tía Enriqueta?

4.- ¿Por qué cuando en una comisaría se encargan unas hamburguesas no se piden seis, siete o las que sean, sino que...

- Que lleve bastante Ketchup, John...
- A mí sin nada de cebolla, por favor.
- La mía con doble ración de pepinillos...
- Pues la mía que…

5.- ¿Pero por qué se aparca tan bien en las pelis, joderrr? Es que hasta en la mismita puerta ¿Y la rapidez con que se toma un taxi? Por cierto, yo nunca he tenido la suerte de tomar uno al mismo tiempo que esa preciosidad de mujer, con la que luego el protagonista seguro que la va a tener.

6.- ¿Por qué cuando llaman a un coche patrulla para que vaya a la calle catorce esquina con la 7ª avenida, siempre lo pillan en dirección contraria y entonces tiene que dar rápidamente la vuelta, subirse a la acera contraria y llevarse por delante un par de cubos de basura o tres?

7.- ¿Por qué el mejor detective del departamento duerme tan poco  y eso le lleva a tener siempre mal aspecto, además no se afeita, es desagradable, parco en palabras, antipático, solitario, pero resulta que en el bar donde malcome, el propietario lo adora? Y no digamos nada de esa tipa que tiene por ahí que está pirradita por él y que encima no le pide explicaciones.

8.- ¿Y de la habilidad con que algunos protas  encienden las cerillas ya sea con la uña o raspándosela sobre el culo (con perdón) qué me dicen? No, hombre no, un poco de formalidad, no me hagan trucos peliculeros que yo estuve toda una tarde practicando... y me quedé sin uña, gasté tres cajas de cerillas, y me dejé la nalga (con perdón) derecha totalmente escosía.

9.- Cuando se habla de las excelencias del traje de alguien importante, nunca se dice si está confeccionado así o asá o que es de tal tela o tal color,  sino que es un traje de 800 pavos y ya está todo hablado.

10.- ¿Por qué caramba cuando la bomba está ya a punto de explotar, el prota recibe una llamada de una voz angustiada que le dice...

- ¡Corta el cable rojo por Dios, Clay! ¡Corta el rojo! 

¿y si Clay es daltónico...?

11.- Siempre hay alguien que al intentar entrar en el apartamento de otro, saca una carterita llena de ganzúas y aun así le cuesta el ciento y la madre, abrir. Pero vamos a ver... ¿Por que´no miran antes debajo del felpudo o dentro del macetero que hay a la izquierda, o arriba mismo, encima de la moldura de la puerta? 

¿Pero qué pasa, es que esta gente no va nunca al cine, coño?



viernes, 4 de agosto de 2017



LOS LACRIMATORIOS


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Hace muchísimos meses, aproximadamente unos 24.000 más o menos, febrero arriba, febrero abajo, existía entre los ciudadanos de la imperial Roma, la costumbre de exteriorizar sus penas de una manera muy especial. Para lo cual se servían de un pequeño y alargado recipiente de vidrio, llamado lacrimatorio, en el que vertían las lágrimas producidas por cualquier tragedia.

Tragedias que, verbigracia, podían deberse a que Vinicius Augusto hubiese dejado a la frágil y delicada Sempronia o, por contra, a que la lasciva Pompeia hubiese coronado al mismísimo Legado de Roma en las Galias, Mamercus Manso, no precisamente con una corona de laurel.

Claro que también podría usarse, dicho recipiente, por la muerte de un amigo, como le ocurrió a Nerón cuando le comunicaron que su asesor de mente e imagen, el gran Petronio, se había suicidado, y además sin su permiso, pero es que el pobre ya no podía aguantarlo más. No obstante, según se desangraba, le dictó una carta a su escribiente, donde ponía a su asesorado Nerón como chupa de dómine.




viernes, 21 de julio de 2017



APARECIÓ LA LLUVIA

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Esta mañana ha empezado a llover por aquí justo cuando pasaba ella por mi calle. Mira, he sentido tanta emoción que en seguida he ido corriendo a su encuentro para darle un abrazo. 

Pero al verme venir, me pareció que se inundaba tanto de alegría que hasta tiró su paraguas por los aires y echó a correr como una loca. Y esta es la hora en que aún no ha regresado.

¿A ver si se ha pensado que el loco era yo? 




La lluvia, al caer, siempre nos deja su ritmo, un ritmo inconfundible que incluso nos invita a bailar ¿a que sí, Kelly? Un ritmo divino que tiene que ver con la música pero mucho más contigo.



miércoles, 19 de julio de 2017




SUCEDIÓ UNA VEZ y SEGUIRÁ SUCEDIENDO

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Esta es  la historia de Clara, una niña que, rozando los catorce, bebía los vientos por un compañero de su hermano, que se llamaba Javier y andaba en los diecisiete años. 

Un viernes, finalizada la última clase, Clara salió escopeteada hacia su casa para ponerse unas medias, pintarse los ojos muy suaves para que no lo notara su madre, pero un poco más fuerte también, para que lo notase Javier. Sin uniforme, el busto simulado y con aquella falda que le gustaba tanto, Clara  se daba una vuelta por el Paseo para cruzarse con él antes de que muriera la tarde. Y se cruzaron.

- ¡Adiós, Clarita!

Pero ella apenas balbució un adiós porque esas timideces, aunque quisiera disimularlas, a la larga la delataban. Además... ¡qué poco le gustaba a ella eso de que la llamara Clarita!

Había llegado la primavera y la pregunta era ¿se fijará Javier en ella pero de una manera seria? Algunas veces cuando sabía que iba a ver a su hermano, lo esperaba a la hora fijada, entre el pasillo y su alcoba, para que cuando sonara el timbre fuese ella quien más cerca estuviera de la puerta.

- Hola, Clarita ¿está Jorge?
- No sé... voy a ver, pasa.
- Gracias, guapa.

Pero lo que más le fastidiaba a Clara no era que le dijese ese guapa tan cortés que nada le decía, sino los golpecitos que le daba en la cabeza como si acariciase una perrita. Entonces se iba al cuarto de baño, se examinaba ante el espejo y soñaba con lo que hubiera dado ella por tener la mitad de las tetas que tenía su hermana, aunque sólo fuera para salir los fines de semana.

Pero Javier y su hermano acabaron el Preuniversitario, pasó el verano y empezado el nuevo curso, camino de clase, Clara miraba hacia el puerto viendo cómo el transbordador salía por la bocana, hacia las aguas abiertas del Estrecho pero con Javier y su hermano dentro, camino ya de la Universidad ¡Y ella todavía en quinto de bachiller!

Ya sólo lo vería en vacaciones ¡qué tristeza! - pensaba saliendo de clase ese día - hasta que de pronto se le arregló un poco la vista. Y es que vio a Luís, el hermano pequeño de Javier, que era de su mismo curso. Le gustaba cruzarse con él, le era muy simpático y además se parecía mucho a Javier, se lo recordaba en todo, en sus gestos, en sus ojos y hasta en su manera de andar. Se cruzaron.

- ¡Adiós, Luisito!

Pero él apenas balbució un adiós porque esas timideces, aunque quisiera disimularlas, a la larga lo delataban. Además... ¡qué poco le gustaba eso de que le llamara Luisito!

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Y esta es la historia de la pescadilla que se muerde la cola y que, con el transcurso de tantos años, ya no se sabe donde empezó una y donde iba a terminar la otra. 

Sin embargo Clara, tumbada en su cama nada más llegar de clase, ya nunca olvidaría el momento en que aquel barco zarpó para cruzar el Estrecho, pero con su hermano y Javier dentro.
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"Yo, mi corazón, mis labios y mis brazos te echamos de menos, cada día desde que te fuiste" 

Era un trozo de la letra de la canción que le dijo una vez su hermano, que a Javier le gustaba tanto.

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Pincha en la flecha, después en Ve este vídeo en YouTube, ponte los cascos y amplía la pantalla que no se lo digo a nadie.







domingo, 16 de julio de 2017




MISCELÁNEA DE LA ALHAMBRA 


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Fue en el año 711 cuando los árabes saltaron de África a España con tanto empuje y decisión, que poco después dominaban casi todo el territorio español, si exceptuamos Covadonga en Asturias y algunos más. 

Sin embargo, con la lógica y el paso del tiempo, aquel dominio fue decreciendo hasta el punto de tener que volver grupas sus caballos y asentarse de forma más segura en las tierras de Andalucía, para muchos años después hacerlo en Granada, donde la dinastía nazarí situó su Cuartel General y su Corte. 

Este Reino Nazarí reconstruyó en la parte más alta de una colina su residencia. Residencia a la que le dieron el nombre de La Alhambra, es decir, La Roja, por el color que irradiaba todo el conjunto visto desde lejos. 

La Alhambra es una ciudadela-fortaleza formada por una sucesión de torres, palacetes, fuentes y jardines que, desde entonces no cesó nunca de reconstruirse pues la última construcción, la del Palacio de Carlos V, ya en manos cristianas, se empezó a edificar allá por el siglo XVI. Es esa gran edificación, medio tapada, que se ve en el centro de la fotografía.





Pues bien, finalizaba el siglo XIX, cuando el poeta y diplomático mexicano Francisco de Icaza - para los curiosos de la historia, era el padre de Sonsoles de Icaza, amante hasta las trancas de Serrano Súñer, y por tanto abuelo de Carmen Díez de Rivera, musa de la transición - conoció a una bellísima granadina, llamada Beatriz de León, de la que se enamoró perdidamente, pidiéndole entonces que le dejara contarle por las noches sus pestañas. En fin, son las cosas que a veces dicen y hacen  los poetas.

Beatriz accedió y un día, paseando ambos por unos arrayanes de La Alhambra, se encontraron con un ciego que pedía limosna. Entonces, inspirado D. Francisco de Icaza, recitó unos versos que, con el tiempo, se hicieron más que famosos en la ciudad de Granada:




Estrofa que como ven se instaló en los mismos muros de La Alhambra, al pie de la Torre de la Vela, la más famosa de sus torres.






La Alhambra te enamora nada más poner los ojos en ella. Eso sin haber olido aún su aire, ni escuchar sus fuentes brotando siquiera. 

Aquí me gustaría hacer mención también del Carmen de los Mártires, el mayor y más bello de toda Granada, ubicado dentro del recinto de La Alhambra con su precioso acueducto. Un carmen, para quien no tuvo oportunidad de saberlo, es una vivienda antigua granadina con jardines y huerto que formaba todo un conjunto.





Me gustaría ahora hablarles de algunos nombres que en justicia procede, y también de otros, estos más por casualidad que porque en verdad procediera.

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Salvador Bacarisse era un músico madrileño que, con su etérea sensibilidad, compuso esta bonita Romanza que ahora vamos a escuchar. Y la vamos a escuchar porque alguien tuvo el acierto de hacer este vídeo combinándola con los estupendos óleos de Julio Romero de Torres.

Este pintor cordobés supo como nadie, plasmar la intemporal y dura belleza de la mujer cordobesa. Ojos que te embrujan, desafiantes y negros, los más pintureros, escondidos y asomados entre naranjos y limoneros.



Francisco Tárrega fue el compositor de estos bellísimos Recuerdos, los de La Alhambra. Francisco Tárrega, castellonense de Villarreal, compuso estos Recuerdos como si en la misma Andalucía hubiera nacido. Recuerdos que algunos tenemos por ser allí donde hicimos el primer año de universidad entre el Zacatín y la Plaza de Bib-Rambla, Plaza Nueva, el Salón, la Alcaicería y donde vivían las manolas que era en la calle Elvira.




Recuerdos de subir por la Cuesta de Gomérez, con su agüita a los dos lados fluyendo clara y cantarina. Recuerdos de mañanas de domingo en las que tantas veces me acerqué. Recuerdos donde una vez me hubiera quedado, muy escondido otra vez, para robar unos besos detrás del atardecer. 

Y Francisco Sánchez Gómez, es decir, Paco de Lucía, el intérprete de estos Recuerdos, pero antes aclaremos su nombre. En aquellos años en los que los niños jugaban en la calle, como había tantos que tenían el mismo nombre, Manolo, Paco, Pepe... Para distinguirlos se decía el nombre del niño y a continuación el de la madre. Por eso a Francisco Sánchez Gómez le tocó ser Paco de Lucía, por tener su madre ese bonito nombre. Nombre que luego artísticamente usó como apellido, para pasearlo por todo el mundo.

Ahora sí, ahora ya va para vosotros esta preciosa composición de Tárrega con la guitarra de Paco de Lucía, mecida en sus cuerdas, esas seis gotas de ambrosía.  



Y finalizamos por hoy estos comentarios sobre Granada, recordando la composición más conocida de esta bella ciudad y que se debe a la inspiración del compositor mexicano, Agustín Lara.

Composición que Paco de Lucía interpreta a dúo con su hermano Ramón de Algeciras. Algeciras, la ciudad donde ambos nacieron.




miércoles, 12 de julio de 2017




ARIA PARA LA MADRUGADA

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Cuentan que cuando Haendel acabó de componer su ópera Rinaldo y le mostró a su amada su aria, le preguntó que qué le había parecido.

Entonces su amada, con la sensibilidad erizada por lo mucho que le había gustado, le dijo emocionada: Déjame que llore. 

A partir de entonces, Haendel, le cambió el título a su aria y pasó a llamarse, Lascia ch´io pianga, es decir, Déjame que llore.
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Bueno, la verdad es que este último párrafo me lo acabo de inventar pero... ¿a que no hubiera estado nada mal? De todas formas el aria conmueve, no así la viola y su calzador incluido. La voz de Hayley excelente.




sábado, 8 de julio de 2017




SIEMPRE NOS QUEDARÁ UN NOVIEMBRE 


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Fue en aquel Café, el de las tazas frías, destellando tu corto vestido, mi mano atrapó con suavidad tu pantorrilla. Luego nos fuimos por tu Madrid, borrachos y descalzos, el corazón desatado y tres caricias por encima de tus pies helados.






Me acuerdo de Marrakech, de su mercado y de aquel ensueño de hotel, el Marrakech misterioso, siempre de rojo, con el zoco pintiparado para dos corazones rotos.




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A veces los recuerdos, los parisinos, son navajas de acero o frases olvidadas en un viejo tintero. Recuerdos de sillas vacías en el bulevar de las hojas muertas de otro noviembre en París, sin nadie a quien mirar, ni nadie con quien discutir.











martes, 4 de julio de 2017




LA COMEDIA HA TERMINADO 

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Hay una obrita que se representa por ahí donde un payaso de cara empolvada, llamado Pierrot, se enamora locamente de Colombine, una lasciva casquivana que tenía tres días con pasado mañana. 

Un día, Colombine traiciona a Pierrot con el llamado Arlequín que, por lo visto, tenía posibles. Entonces cuando Pierrot los encuentra contándose las pestañas con tanta dedicación, se va hacia ella con la intención de reprenderla - pedernal, corindón o diamante - pero Columbine, sospechando el peligro que la acechaba, se levanta rápida y le dice al público... The carnaval is over.



Pues bien, cuéntase también que, hace ya mucho tiempo, llegó a los Carnavales de Cádiz una chica australiana llamada Judith Durham que se enamoró hasta las trancas, de un muchacho moreno de luna que la llevó en volandas.

Fue tanto su amor que, en la despedida, paseando una noche por la Caleta, ella le dijo que sus lágrimas eran mucho más que lluvia, que su corazón no paraba de latir sonando como si fuese un tambor, que sus besos eran tan dulces como el vino que tomaron, que las alegrías son fugaces como lo fue también el amor de Pierrot y Columbine pero que ella lo amaría, hasta que llegara el fin de sus días.

Ya llaman las luces del puerto, es el día de su despedida, ya nunca se volverán a ver. La playa se quedó en silencio y apenas si podía oírse el chasquido de las pequeñas olas. Y es que el Carnaval, como bien decía la canción, había también terminado.




viernes, 30 de junio de 2017




CANCIÓN DE MADRUGADA

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Desearía tanto que estuvieras aquí... pero no porque distingas el infierno del paraíso o el azul del cielo con el dolor. No, ni tampoco porque no sepas diferenciar los verdes campos del frío del acero o la suave sonrisa de un tupido velo, pues a mí eso me da igual.

Lo que sí deseo es que estuvieras aquí conmigo porque contigo, más que con nadie, aprecio la diferencia que hay entre ti y el más bonito de los valles, entre los de cualquier mujer y tus andares, o entre el rojo color de las cerezas y lo preciosa que te pones hasta cuando despiertas.




jueves, 15 de junio de 2017



UN FLASHBACK DE ACERO Y DE FUEGO

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Fue una noche de esa época oscura que a algunos les dio por vivir, cuando me lo presentaron, se llamaba Enrique, tenía triste la mirada y se veía preocupadamente delgado. En su primer encuentro me quiso sonreír, fue muy amable, pero sus ojos ya vivían entonces del aire.

Pasados unos años me vino aquel encuentro de nuevo a la memoria cuando, abriendo un diario, leí que habían encontrado a un muchacho con la mirada de cristal, tirado en portal de la calle Espíritu Santo, del madrileño barrio de Malasaña, y en el brazo fuego... del que no tiene llama.
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Aunque tú no lo sepas, me inventaba tu nombre para charlar contigo, cuando el otoño llegaba y el verano se había ido. Aunque tú no lo entiendas, no ponía remite en el sobre, falseando la letra para que no lo supieras, e inventando mareas en playas que no existían para beberme despacio, el mar de todos tus labios.