jueves, 26 de enero de 2017




ME ACUERDO QUE FUE EN INVIERNO

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Aquel invierno en Madrid fue bastante crudo, pero a mí me agradaba más que otra cosa salir a la calle contigo, con mi mano sobre tu hombro aunque se me helara de frío. 

Luego, después de un corto paseo, entrábamos en el Café Comercial, el de la Glorieta de Bilbao, y ocupábamos la mesa de siempre, la de la ventana desde donde veíamos a la gente colarse en la boca del Metro. Eran otros tiempos ¿verdad? Sí, yo no sé por qué, pero siempre andamos con los otros tiempos, como ahora yo mismo hago.

Hace apenas unas semanas pasé por allí y permanece más o menos igual, con su excelente olor a café desperdigándose por el local. Y es que ¡cuánto reconforta ese aroma cuando se entra tiritando de frío en un Café como ése! ¿verdad?


En los veladores, algunos leían el periódico pasando las hojas tranquilamente, después de darle un buen chupetón al pulgar aunque esa vez no hiciera ni falta, pero era el ritual. Al fondo, junto a la ventana, allí seguía nuestra mesa pero estaba ocupada. 

Me senté frente a ella y lo primero que me vino a la mente fue imaginar, con lo que allí habíamos largado encima mismo de sus orejas, si acaso no se le habría ocurrido irse alguna vez de la lengua por muy discreta que entonces fueran las mesas.

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Quién sabe si estuvo con los oídos prestos la tarde aquella en que te dije, de lado a lado y mirándote a los ojos, que cada vez me gustaba más dormir contigo.

No sabes cómo sigo recordando aquellos días vividos en nuestra habitación: Tú, tan morena bajo aquel edredón tan blanco, yo sin pijamería, porque los había mandado todos a la lavandería, y teniendo tú por vestidito, solamente ese de chanel que tenía un número cinco, porque para eso había en la misma esquina una perfumería, donde tú lo comprabas y luego yo te lo ponía.

Bueno, pues estuve un rato allí y luego me fui, aunque sí quiero decirte que me sigo acordando mucho de ti. El barrio ha cambiado lo suyo ¿sabes? casi todos los comercios ya ni existen, pero la perfumería, ésa que tenía una letra del revés, la de abajo mismo ¡es magnífico! sigue vendiendo tu perfume francés, el de la Casa Chanel, el del número cinco.




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