miércoles, 12 de julio de 2017




ARIA PARA LA MADRUGADA

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Cuentan que cuando Haendel acabó de componer su ópera Rinaldo y le mostró a su amada su aria, le preguntó que qué le había parecido.

Entonces su amada, con la sensibilidad erizada por lo mucho que le había gustado, le dijo emocionada: Déjame que llore. 

A partir de entonces, Haendel, le cambió el título a su aria y pasó a llamarse, Lascia ch´io pianga, es decir, Déjame que llore.
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Bueno, la verdad es que este último párrafo me lo acabo de inventar pero... ¿a que no hubiera estado nada mal? De todas formas el aria conmueve, no así la viola y su calzador incluido. La voz de Hayley excelente.




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