martes, 4 de julio de 2017




LA COMEDIA HA TERMINADO 

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Hay una obrita que se representa por ahí donde un payaso de cara empolvada, llamado Pierrot, se enamora locamente de Colombine, una lasciva casquivana que tenía tres días con pasado mañana. 

Un día, Colombine traiciona a Pierrot con el llamado Arlequín que, por lo visto, tenía posibles. Entonces cuando Pierrot los encuentra contándose las pestañas con tanta dedicación, se va hacia ella con la intención de reprenderla - pedernal, corindón o diamante - pero Columbine, sospechando el peligro que la acechaba, se levanta rápida y le dice al público... The carnaval is over.



Pues bien, cuéntase también que, hace ya mucho tiempo, llegó a los Carnavales de Cádiz una chica australiana llamada Judith Durham que se enamoró hasta las trancas, de un muchacho moreno de luna que la llevó en volandas.

Fue tanto su amor que, en la despedida, paseando una noche por la Caleta, ella le dijo que sus lágrimas eran mucho más que lluvia, que su corazón no paraba de latir sonando como si fuese un tambor, que sus besos eran tan dulces como el vino que tomaron, que las alegrías son fugaces como lo fue también el amor de Pierrot y Columbine pero que ella lo amaría, hasta que llegara el fin de sus días.

Ya llaman las luces del puerto, es el día de su despedida, ya nunca se volverán a ver. La playa se quedó en silencio y apenas si podía oírse el chasquido de las pequeñas olas. Y es que el Carnaval, como bien decía la canción, había también terminado.




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