martes, 5 de febrero de 2019




SIN EMBARGO...
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A pesar de que era de muy lejos, de lejísimo, hace unos días me la encontré y, en un Café que por allí había, entramos ilusionados a charlar un rato. Entonces le dije...

- Fue al comienzo del otoño del 71 en aquel inmenso parque madrileño con nombre de punto cardinal en el que comencé a darme cuenta de que aquellos colores debían pasar allí sus vacaciones ¿Lo recuerdas?

Pero ella no dijo nada, se limitó a levantar su mirada perdida y esbozó una leve sonrisa. Entonces, abrazó la taza de café que tenía entre sus manos y, con los ojos cerrados, se lo fue bebiendo lentamente.

Ayer, al abrir el ordenador, me di cuenta de que me había mandado un correo pero... de puro placer, aún no lo he abierto.



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