viernes, 22 de enero de 2016



EN LA COLA DE UN CONCIERTO 

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Recordaba que la semana anterior al día del concierto, habían guardado turno para conseguir dos entradas, en una cola inmensa que daba la vuelta a todo el teatro. 

Ella estaba muy ilusionada - me dijo - él no lo parecía tanto pues pensaba que si compraban el disco, aparte de ahorrarse la cola y algo de dinero, podrían escucharlo todas las veces que quisieran. Cuando se lo dijo, Lucía no pareció hacerle mucho caso porque... ¿cómo explicárselo?

Aquella tarde, como hacía algo de frío, Pablo, poniéndose detrás de ella, la abrazaba pasándole su antebrazo por el cuello mientras la atraía hacia él para ver si se le iban de esa forma, los escalofríos que de vez en cuando le venían.


- ¿Tú tienes frío, Pablo ¿si quieres nos vamos?


Él le dijo que sí pero cuando tuvieran las entradas.


- Lo que podrías hacer tú es esperarme en ese Café, mientras yo las saco, ya debe quedar poco.


Entonces, medio sonriendo, se volvió hacia él como poniendo cara de desconcierto.


- Ya... solo faltaba eso, además aquí estoy mucho mejor que en el Café - dijo dejándose caer sobre él.


A la semana siguiente, faltaban aún diez minutos cuando Lucía y Pablo ocuparon ya sus asientos en la platea. Ella le explicó muy por encima algunos pormenores del concierto, lo que era una variación sobre un tema, que el director Claudio Abbado era uno de sus preferidos y que...


- Mira ya salen - dijo y se aupó un poco en su asiento para verlos mejor.


Durante el concierto ella apenas si lo miró abstraída como estaba con la música y él, sin embargo, se hartó de no perdérsela ni un segundo.      



viernes, 15 de enero de 2016




PALABRAS PARA UNA PELI CON MÚSICA DE HORNER

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Impresiona observar el rostro del hombre que piensa con estudiado sosiego - porque no es en verdad de veras - viendo cómo su mujer le deja.

El amor a primera vista, aviva esas emociones que deben guardarse en uno mismo. Es tal la felicidad, que del ala de su sombrero saltan unas gotas dando un enorme brinco, por no poder resistirse a tan desconocido latido.

Nada tan excitante como el amor prohibido, y si es contenido tiene además su puntito ¿Cómo la vería al galope de bella, que hubiera dado su brazo por ser de su lazo la presa.

Luego el apocalipsis de las armas y las alambradas, la estupidez en la conversación de sobremesa ¡Una patria! ¡Otra guerra! y, tras la guerra, la muerte.

El regreso, la lucha entre el respeto debido al hermano perdido, y la pasión, la decisión y más tarde, la huída y después el olvido.

Por la inmensidad de la pradera, una niña corre enamorada con su culo de carpeta.

Pero el olvido es el abono más propicio para que nazca el amor de nuevo que, sin saberlo, siempre estuvo ahí suspendido y en la niña dormido.


James Horner... ¡Te pasaste tres pueblos con la música!


 



LETRAS PARA UN RECUERDO

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Verte quisiera... desnuda la mirada, para adivinar tus deseos en la madrugada. Silbar la canción del que más ama y nadar entre olas de tu alma.

Rozar con mis dedos tus mejillas de guirnaldas y escuchar en la noche el eco de tu voz cuando te callas.


Y pasear por la arena de tu playa, enredado en los tibios pliegues de tu falda.




sábado, 9 de enero de 2016



LA TERNURA


Si por una de aquellas hubiera una reunión de los más afamados lingüistas del mundo para definir la ternura jamás, por mucho empeño que pusieran, podrían acercarse ni por asomo, a la que esta fotografía provoca. 





Ya, pero tampoco vendría mal que dicha bondad, aunque sólo fuese para protegerla, viniera aderezada de algún complemento.










miércoles, 6 de enero de 2016



DESPUÉS DE LA TORMENTA
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Cuando sonó el último trueno como un gigante que se marchara tosiendo, poco a poco también fue escampando la lluvia dejando en el aire un soplo de frescura muy agradable. 

Unas gotas brillaban aún temblorosas colgando de los aleros de los tejados mientras reflejaban la última luz de la tarde. Algunas ventanas de las casas de enfrente empezaban a amarillear y las farolas de la plaza no iban a ser menos, decían.

Entonces dejé el libro que estaba leyendo y me asomé al balcón: Un perro cojitranco cruzaba por la plaza de brinquito en brinquito y el viejo de la esquina pregonaba su lotería mientras un repartidor de butano, dejaba caer las últimas bombonas del camión con ese sonido tan familiar.

Ne volví al salón y por la ventana norte, me quedé mirando a la ciudad que brillaba como esa panorámica de bonitas casas con que suelen empezar algunos cuentos. Me preparé una taza de café y con ella ya en la mano, me senté en el sillón comprobando que una de las bondades de las tormentas, ya sean atmosféricas o de las otras es, ineludiblemente, su paso.

Y es por eso que me vino a la memoria un profesor de Historia del Arte que tuve en 6º de bachiller que algunas de las tardes del jueves en los que teníamos fiesta, venía a dar - a los que buenamente quisieran - unas charlas sobre música. Para ello, se traía de casa el pick up y dos o tres discos bajo el brazo.

Una tarde, nos habló de la Pastoral de Beethoven de la que nos dijo que podía considerarse como un claro ejemplo del impresionismo en la música. Entonces nos pidió que escucháramos con atención aquella tormenta que Beethoven con tan enorme talento había compuesto, para diferenciarla del ambiente tan relajado y sereno que luego creó cuando dicha tormenta se esfumó.

Escuchemos pues, la finalización del paso de esta tormenta que describe de forma tan veraz, con este maravilloso allegreto, el 5º y último movimiento de su sexta sinfonía.




domingo, 3 de enero de 2016




TE LA ENCONTRASTE Y LA ABRISTE

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Comenzaba enero cuando hoy te abrigaste bien y te fuiste a pasear por la playa. Pensabas en esas cosas que se piensan estos días como... cambiar de vida, arriesgar más con osadía y echar afuera, de una gran patada, a la monotonía.

Cuando en eso pensabas, de pronto una gran ola rompió extendiéndose generosa por toda la playa, echando a rodar una vieja botella que fue a parar a tus pies. Entonces, te agachaste, la abriste y, tras un ruido ensordecedor, te caíste de espaldas de espanto al ver como surgía de ella un enorme gigantón envuelto en una nube de humo.

- Hola, no te asustes - dijo con voz cavernosa - porque me veas así de grandote, es que soy un genio al que acabas de liberar quitando el tapón de esta botella que me tenía prisionero desde hacía miles de años. Por tanto, nada más que por eso, te voy a conceder tres deseos que puedes elegir entre todos estos que te ofrezco:

Abrazar a ese amigo que hace ya tanto tiempo que no ves porque le perdiste la pista y jamás volviste a tener noticias de él.

Acostarte cada noche con la sonrisa puesta, porque a ti y a los tuyos os marcha todo muy bien.

Darte cuenta, ante el espejo, que ese vestido o esa falda tan ajustada, que es tu favorita, te sientan cada vez mejor.

Desaparecerá por fin de tu vida ese problema médico que tenías y que un día, con gravedad, te lo explicó un doctor.

Hoy te dirán más de una vez y seguro que más de tres pero sobre todo ya sabes quién... ¿Pero qué es lo que te has hecho en el pelo, criatura, que estás tan preciosa?

Esta tarde, te llamará de nuevo quien tú sabes para invitarte a tomar una taza de café a ese lugar en el que tanto te gusta conversar.

Localizar por fin esa música que andabas tanto tiempo tras ella sin saber ni título ni intérprete, y además en su mejor versión.

Mirar las estrellas tumbada, con tu nuca apoyada en el regazo de esa persona que tanto te gusta aunque él todavía no se haya dado ni cuenta pero sí que dijo un día que cuanto le gustaba tu nombre.

Llegar a casa con hambre y cansada y ponerte cómoda sabiendo que sólo tienes que calentar unos minutos ese plato que tanto te gusta.

Nada más despertarte, venirte esa sensación maravillosa de bienestar que, sin saber por qué, de pronto te ha recorrido el cuerpo, pero que en seguida recuerdas que es porque cada vez falta menos días para que eso que sabes ocurra.

Esta mañana te has dado cuenta que tu hijo te ha dicho muy claramente, aunque sin decírtelo con palabras porque así son ellos, que te quiere mucho más de lo que piensas.

Y por último, no es necesario que sigas pensando cuál de los tres deseos vas a elegir porque como me has caído tan bien, se te van a cumplir todos.

Por cierto... ¿sabes que cada día estás más bonita?



Carla Maffioletti. Caro nome.