domingo, 20 de noviembre de 2016




NO PODÍA SER OTRA, ES IMPOSIBLE QUE HUBIERA DOS


Al llegar la madrugada y la lluvia dejar de caer, fue cuando la vi por primera vez. Al pronto supe que era ella, me di cuenta en seguida, no podía ser otra, sería imposible que hubiera más. A esa hora, caían las últimas gotas del saledizo del porche, brillando en la luna escondida entre su pelo de noche.

Le dije algo que muy bien no recuerdo porque me miró como a veces le mira el amor al olvido, para que ya jamás regrese. Y de pronto noté que yo había regresado sin jamás haberme nunca marchado. Tal era su bondad, tal su belleza, tal su sonrisa. No podía ser otra, me di cuenta en seguida.

A lo largo de mi vida he sido atacado, incluso una vez disparado y otras seducido, hipnotizado y hasta comercializado aunque no necesariamente en ese orden. También me tomaron por tonto por haber callado sin jamás haber otorgado, por eso quisiera que me trataras con cuidado.

Estoy tan cansado ¿sabes? pero de estar solo aunque, no temas, porque después de haberlo dado prácticamente todo, aún me queda mi mejor amor para dar, por eso quisiera que me trataras con cuidado. 

Ven, acércate, junta tu cuerpo al mío y soñemos juntos. Y es que llegaron esos apacibles días en que ya no me perturba el aroma del éxito ni sé a qué saben o sabrán los desamores. Me di cuenta en seguida, no podías ser otra, eras tú, por eso... no temas, que te voy a tratar con el mejor de los cuidados.





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