sábado, 23 de julio de 2016




CLÁSICOS EN MENOS DE 6 MINUTOS
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El abuelo del abuelo de mi tatararatararabuelo materno tenía un amigo que se llamaba Carlos Perrault. Pues bien, un día, como esa noche no ponían nada en la tele, le contó una historia donde le decía que hubo una vez una princesita que, por una maldición de una bruja se pinchó con un huso envenenado. 
Bueno, pues menos mal que otra hada que pasaba por allí, y que esa era buena, la durmió durante 100 años, pero no para cambiarle el sueño, no, sino para neutralizarle el veneno que la bruja le había inoculado. Bien, pues pasaron algunos años más hasta que un día acertó a pasar por allí un príncipe que al informarse de su estado, se preguntó

- La verdad, demasiada siesta me parece para un adulto.

Así que, ni corto ni perezoso, atrayéndola hacia sí con infinita delicadeza, dejó entre sus delicados labios un beso tan lleno de amor que la princesita se preguntó...

- ¿Pero quién me ha dado ese beso de enamorado que me ha parecido de todos el mejor que me han dado?
- Pues fui yo, mi bien amada - respondióle el príncipe.
- Pues ya lo estás repitiendo ¡pardiez! príncipe mío, que el tuyo es el que más he sentido.

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Entonces D. Piotr Tchaikovsky, creyéndose todo lo que D. Charles le había contado a mi tararataratatabuelo, le compuso este vals que quedó así de bonito.



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